lunes, 21 de julio de 2008

Valor Social Y Moral Del Trabajo

Cada cultura desarrolla un tipo específico de relaciones sociales para atender la actividad laboral que impacta decisivamente en las características de cada sociedad y en la cultura y forma de vida de sus habitantes.

La constitución misma de la Humanidad como especie social está vinculada al desarrollo de relaciones cooperativas en el trabajo.

Por otra parte el conflicto social derivado de las relaciones laborales es una de las cuestiones más importante en el desarrollo de la historia de la humanidad.

El trabajo humano ha conseguido una valoración en dos aspectos fundamentales.

Individual
En la construcción y validación de su propia individualidad.
Sentirse realizado.
Valoración de lo anterior.
Trabajo solo en mi profesión, ejemplo de las hojas.
Status, escalas de valoración.

Colectiva
Aporte a la sociedad en la especialidad que desarrollo.
Aporte al sistema económico, porque si gano, pago.


Trabajo como valor de cambio

Una primera precisión, es que no todos los hombres trabajan igual, sino que su trabajo depende de su edad, de su experiencia, su habilidad, etc.
Mas viejo más lento. Pero más experiencia.

La cantidad de trabajo se mide en horas, pero tampoco se puede establecer un criterio completamente unificador entre todos los trabajos, pues no todos los trabajos son iguales.

Diferencias en el trabajo. Por capacidad y capacitación.


El trabajo transforma al hombre como ser individual y social.

Es el ámbito de las aspiraciones personales donde se busca la satisfacción personal.

Por otro lado, el trabajo ha de ser rentable, es decir, ha de generar un rendimiento social. Se realiza dentro de una organización social del trabajo. Así, el trabajo improductivo no incrementa las posibilidades del plexo instrumental que constituye la economía.

Tenemos dos elementos: el subjetivo que implica a la persona que ejerce su actividad y el objetivo que implica el ámbito de medios o instrumentos laborales.

Existe una tensión entre la creatividad personal, de un lado, y la homogeneización que implican la competencia y la división del trabajo, del otro.

Muchas veces no aparece clara la relación: no se sabe si se trabaja para vivir o se vive para trabajar.